jueves, 20 de octubre de 2016

Endor: Primer Dia

En una galaxia de blasters siempre me llamó la atención que el capitán del destructor estelar en el que sirvo prefiriese un arma de proyectiles. Era artesanal, hecha a mano probablemente, y no me refiero por un droide si no por un artesano que seguramente se cobró su peso en creditos. Algunos dirían que es hermosa, si eres de los que tienen especial afición por ese tipo de objetos. Nunca vi que llegase a tener que usarla pero claro que no se ve mucha acción a corta distancia en el puente de un destructor estelar.

Efectivamente nunca la había visto en uso hasta ese día, hasta la batalla de Endor.

 Ese día hubo dos detonaciones. En honor a la verdad ese dia hubo cientos. Los miles de disparos de las flotas Imperial y Rebelde. Las explosiones de los reactores de las naves cuando sus escudos y blindaje cedieron. Miles de explosiones, y sin embargo son dos las que han quedado grabadas en mi memoria. La primera fue la Estrella de la Muerte, cuando su reactor sucumbió al ataque de las naves rebeldes y explotó. El haz de luz de la explosión me cegó momentáneamente. La vista volvió pronto y con ella me vi arrastrado de vuelta a la realidad. No solo habíamos perdido una estación, habíamos perdido al Emperador. Estábamos desconcertados.

Los canales de comunicaciones se llenaron de ruido cuando todas las naves de nuestra flota pedían instrucciones. Preguntaban sin cesar que había pasado. Preguntaban si se sabia el estado del Emperador. Todos sabíamos la respuesta pero es mas fácil engañarse preguntando a otros si lo que esta en nuestras mentes es verdad. Es una defensa mas. Mi capitán tenia claro lo que había ocurrido. -No quiero vivir sin el Emperador. No quiero ver la caída del Imperio-fueron sus siguientes y ultimas palabras. Desenfundó su pistola, apretó el cañon contra la sien y jaló el gatillo del arma. El sonido del disparo reberberó por todo el puente de mando y luego se hizo el silencio. Esa fue la segunda detonación que recuerdo de ese dia.

Empiezo a notar algo, son....¿miradas?. Si, son miradas. Todo el personal del puente se gira para mirarme. Estaba tan paralizado como ellos y no entendia que pasaba. El silencio se rompe cuando uno de ellos me dice -Señor...Usted esta al mando. ¿Que hacemos?-
Cierto...yo estoy al mando.
 Mierda